Este artículo resume lo que se sabe con seguridad.
Un juego de la nobleza italiana
Las primeras barajas de tarot que se conservan se pintaron a mano en el norte de Italia, en el siglo XV, para familias nobles como los Visconti y los Sforza de Milán. Se usaban para un juego de cartas llamado «tarocchi», parecido a otros juegos de bazas.
Las cartas con figuras —el Papa, la Emperatriz, la Muerte, el Mundo— funcionaban como triunfos que ganaban a las demás.
El Tarot de Marsella
Con la imprenta, las barajas se abarataron y se difundieron por Europa. En Francia, entre los siglos XVII y XVIII, se consolidó un modelo que hoy se conoce como Tarot de Marsella, con figuras de trazo sencillo y colores planos. Sigue siendo una de las barajas más usadas.
La lectura interpretativa
El uso del tarot para interpretar situaciones se populariza en Francia a finales del siglo XVIII, cuando algunos autores empezaron a atribuirle significados simbólicos y orígenes antiguos que hoy se sabe que no son históricos. Aun así, ese giro dio al tarot la función que conocemos.
El Rider-Waite
En 1909 se publicó en Londres una baraja diseñada por Arthur Edward Waite e ilustrada por Pamela Colman Smith. Su gran novedad fue dibujar escenas en todas las cartas, incluidas las de los palos, lo que facilitó mucho su interpretación. Es probablemente la baraja más difundida del mundo.
El tarot en el siglo XX
A lo largo del siglo pasado, el tarot se asoció a la psicología de Carl Jung, que veía en sus figuras imágenes universales, y a movimientos de desarrollo personal. De ahí viene el uso para el autoconocimiento, que convive con el uso adivinatorio tradicional.
Llegada a América Latina
En Costa Rica, como en buena parte de la región, durante mucho tiempo se leyó más la baraja española que el tarot. El tarot se volvió más común en las últimas décadas, con la llegada de libros, barajas importadas y, más recientemente, consultas a distancia.
Los mitos de origen
Durante el siglo XIX se difundieron muchas teorías sobre el origen del tarot: que eran láminas de un libro egipcio, que venían de la cábala judía, que los gitanos las trajeron de la India. Ninguna tiene respaldo documental. Son parte de la historia del tarot, pero como leyendas, no como hechos.
Por qué importan los mitos
Saber que esas historias no son ciertas no quita valor al tarot. Al contrario: permite apreciarlo como una creación humana, fruto de siglos de arte, juego y reflexión, y usarlo sin necesidad de atribuirle poderes misteriosos.
Un dato curioso
En varios países europeos, como Francia e Italia, el tarot todavía se juega como juego de naipes, sin ninguna intención adivinatoria. Hay torneos, reglas oficiales y clubes. Es un recordatorio de que las mismas cartas pueden tener usos muy distintos según quién las tome.
Por qué importa conocer la historia
Saber que el tarot nació como juego y se transformó con el tiempo quita el aura de misterio y permite verlo como lo que es: un sistema de imágenes muy rico que puede servir para pensar. Para conocer las barajas actuales, lea Marsella, Rider-Waite y otras barajas.
Los ejemplos de este cuaderno son ilustrativos, no historias de clientes. Una lectura de tarot es una interpretación simbólica: no demuestra hechos ni asegura resultados.
