Cuaderno · Temporada y vida diaria

Navidad con una silla vacía

En Costa Rica la Navidad tiene su ritual: el portal armado en la sala, la tamaleada, el Festival de la Luz, la cena del 24 y los abrazos a medianoche. Cuando alguien falta, cada uno de esos momentos recuerda la ausencia. Este texto es para quien va a pasar estas fiestas con una silla vacía.

Escena editorial de tarot: navidad con una silla vacía
Escena editorial de tarot: navidad con una silla vacía

No hay una forma correcta de pasarla

Hay familias que deciden hacer todo igual que siempre, como homenaje. Otras prefieren cambiarlo todo: otra casa, una celebración sencilla, un paseo a la playa. Las dos opciones son válidas. Lo que más cuesta es hacer como si nada: el hueco se siente de todos modos y nadie se anima a mencionarlo. Si le toca organizar, pregunte a los demás qué necesitan.

Nombrar a quien falta

Un gesto sencillo que ayuda: en algún momento de la cena, alguien dice su nombre y cuenta un recuerdo bonito. Rompe el silencio incómodo y da permiso a todos para extrañarle en voz alta. También puede poner una vela junto a su foto en el portal o preparar los tamales como ella los hacía.

Los niños y la primera Navidad sin el abuelo

Los niños notan la ausencia aunque nadie la nombre. Conviene adelantarse: explicarles que esta Navidad será distinta y preguntarles cómo quieren recordar a esa persona. Un dibujo junto al portal, su villancico favorito, un adorno con su nombre en el árbol. A los niños les ayuda tener algo concreto que hacer, y si usted llora delante de ellos, no pasa nada: aprenden que extrañar es parte de querer.

Si la ausencia no es una muerte

No toda silla vacía viene de una muerte. Puede ser la primera Navidad después de una separación, el hijo que está en Estados Unidos y no puede venir, el hermano con el que la familia ya no habla. Duelen igual, y a veces más, porque nadie le da el pésame por ellas. Dese el mismo permiso: no tiene que estar feliz.

Decisiones prácticas que ayudan

Hay detalles que conviene resolver antes de la cena del 24: si se pone o no su plato, quién se sienta en su lugar, si se brinda por él o por ella, quién se encarga ahora de lo que esa persona hacía, como armar el portal o dirigir la tamaleada. Ponerse de acuerdo antes ahorra lágrimas y roces a la hora de cenar. Y tenga un plan para el momento más difícil, que suele ser la medianoche: saber con quién va a estar y que se vale salir un momento a respirar.

Después de las fiestas

Es frecuente que el golpe fuerte llegue en enero, cuando pasan las fiestas y ya nadie llama para preguntar. Si le pasa, no lo viva como un retroceso. El duelo va a su paso, y durante el primer año cada fecha señalada lo vuelve a despertar.

Antes de las fiestas

Muchas personas me buscan en noviembre o a principios de diciembre porque temen estas fechas. En la sesión miramos qué le duele más de esta Navidad, qué necesita para atravesarla y cómo le gustaría honrar a quien no está. Para eso sirve la Sesión de Diagnóstico: una llamada de 45 minutos. Y si quiere despedir un año difícil, vea la sesión de cierre de año.

Los ejemplos de este cuaderno son ilustrativos, no historias de clientes. Una lectura de tarot es una interpretación simbólica: no demuestra hechos ni asegura resultados.

Dudas frecuentes

Lo que más se pregunta.

Si su duda no aparece aquí, puede preguntarle a Maryana por WhatsApp antes de reservar.

¿Está mal no querer celebrar?

No. Puede vivir la Navidad de forma sencilla. Lo importante es que le cuide.

¿En qué momento conviene una sesión sobre el duelo?

Cuando sienta que necesita ordenar lo que le pasa. Mucha gente lo hace antes de las fiestas.

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